Bitacora de Verano Entretenido # 1

enero 10, 2018

«Llegar a La Pala por las mañanas ya incentiva los sentidos y el ánimo. La casa de colores turquesa y lila, se ofrece a la comunidad con banderitas de colores y un gran letrero bajo la ventana de la sala de cursos que dice «ESPACIO CULTURAL LA PALA». Pero una vez traspasados los umbrales como a través de un pasadizo secreto en medio de un jardincito hecho por la familia La Pala se alza imponente La Carpa. Le pregunté al «jefecito» por qué Pala y su respuesta me conmovió. «¿Has visto al trabajador de los campos de esta tierra cómo inician su faena? Con una pala. Hacen un trabajo silencioso que no se ve hasta que los frutos están listos. Lo mismo pasa aquí» y es verdad. Hace tres años atrás, cuando permití que mi mundo se derrumbara y no hallaba que hacer con los escombros, un día de marzo, llegue aquí un poco desenfadada para ocultar mi timidez a aprender el arte del teatro. Aprendí a ser yo, pero no la misma sino una yo mejor. La Pala inició su trabajo en una tierra árida, sedienta, abandonada y deshabitada y hoy soy yo mejor quien recibe a los niños que vienen al verano entretenido por las mañanas y después a las seis. Soy yo quien recibe a las mujeres de los talleres de emprendimiento a las tres. Y a los jóvenes que vienen a «entrenar» en los momentos en que la carpa no se ocupa por los talleres, cursos y muestras. Mientras me deleito mirando a los niños encumbrarse en las telas o balancearse en el trapecio y tomo fotos para la Claudia, contesto correos y respondo el teléfono. En este ajetreo sucede lo que temo. No hay cupos!!! Entonces empieza mi verdadero trabajo. Decirle a las personas que ya es tarde, que teniamos doce cupos y que inscribimos a dieciocho en cada taller de circo. Que la demanda es mucha. De verdad lo siento. Ya habrán otros cursos más adelante. Pero se viene a la memoria un resabio de construcción mental que no permitía la improvisación, » lo que no es oportuno no es justo»